El sangrado de encías suele relacionarse directamente con la gingivitis, una inflamación causada por la acumulación de placa bacteriana. Sin embargo, hay otras razones menos conocidas que también pueden provocar este síntoma y que no deben pasarse por alto.
Cepillado demasiado agresivo
Una de las causas más comunes de encías sangrantes es el cepillado con demasiada fuerza o el uso de un cepillo con cerdas duras. Esta fricción excesiva daña el tejido gingival, provocando pequeñas heridas y sangrado.
Cambios hormonales
Durante el embarazo, la pubertad o la menopausia, los cambios hormonales pueden aumentar la sensibilidad de las encías y hacerlas más propensas a inflamarse y sangrar, incluso con una higiene adecuada.
Déficit de vitaminas
La falta de ciertas vitaminas, especialmente la vitamina C y la vitamina K, puede debilitar los vasos sanguíneos y dificultar la coagulación, lo que aumenta la posibilidad de sangrado en las encías.
Trastornos de coagulación y enfermedades sistémicas
Algunas enfermedades como la leucemia, la diabetes o trastornos de coagulación pueden manifestarse a través del sangrado de encías. Si el sangrado es persistente, excesivo o espontáneo, es recomendable acudir al dentista para una revisión completa.
Medicamentos anticoagulantes
Los tratamientos con anticoagulantes o antiplaquetarios pueden provocar que las encías sangren con más facilidad. En estos casos, no debe suspenderse la medicación, pero sí informar al odontólogo para adaptar el tratamiento dental.
¿Cuándo debes preocuparte?
Si el sangrado de encías es frecuente, se presenta sin causa aparente o se acompaña de otros síntomas como inflamación, mal aliento o movilidad dental, es importante realizar una valoración profesional.
En Clínica Dental Fraile cuidamos de tu salud bucodental con un enfoque personalizado.
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